Encontramos el amor en el sitio equivocado, me pusiste un beso congelado en la nuca y yo nunca sospeché de la forma en que mirabas mis piernas saltar sobre la mesa.
Sabía que tus ojos eran siempre más y más negros, que girabas sin control abrazando el aire y que del motor de tu bicicleta siempre salía humo de colores, lo que nunca pensé es que me fusionaría a tu giro...
Me gustaba mordernos en la bañera, tus ojos claros y tu parte salvaje, narcótico por segundo, por un tiempo...
Llegaron las cervezas robadas en el sofá, los gritos histéricos, los portazos y un cigarro prendido en la garganta y calló la luna en el gemido, en la carrera de mis medias y resbaló en sus sienes hasta astillarse toda en el suelo, estrépito, nicotínico, inédito, atónito, portazos.
y descubrí lo que era llorar desnuda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario