Quizá solo en lo efímero brille lo cálido, lo único, lo místico...
Pero hubiese dado todo por un ápice, por la cúspide de ese beso.
Se nos escapó aquel roce, aquel instante ya perdido,
Aquel segundo en el sonido de esa aguja traicionera,
Siempre nos quedará la hoguera del recuerdo que nos une.
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